Culpar a los demás

¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón?

¿Quién te hace daño, te quita la tranquilidad o controla tu vida?

¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Tu ex-marido? ¿Tu jefe? ¿Un antiguo amor?

 

Lo más fácil sería elaborar una lista de sospechosos o culpables.

Sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, que te han tratado mal o que te han provocado un profundo dolor.

Pero te diré que no necesitas buscar nombres. La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece.

 

Y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz.

Nadie tiene esa capacidad a menos que tú se lo permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Nadie puede decidir por nosotros, ni obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos.

Debemos vivir en libertad, no podemos entregar el control de nuestra existencia para que otros escriban nuestra historia.

Tal vez no podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede. Depende de nosotros y no de los demás. Sólo de nosotros.

La próxima vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella. Eres TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

Tú eres el protagonista de la película: La Película de tu Vida.


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